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martes, 8 de enero de 2008

Ludwig Wittgenstein


Los que hayan oído hablar de Ludwig Wittgenstein deben saber que se trata de una de las figuras intelectuales mas prominentes de los últimos tiempos; los que no lo conozcan, deberían ahondar más en la obra de este eximio pensador, filósofo y lingüista, considerado por muchos, como el más brillante desde Kant o Nietzsche. Como muchos otros, fue poco conocido en su tiempo, y aún en la actualidad su trabajo permanece bajo un velo que poco a poco se va corriendo y que en un futuro cercano lo revelará entre los más grandes del pensamiento universal.

Precisar detalles de su vida sería un gesto baladí de mi parte, pues mucha información puede ser encontrada en la web. El motivo de este post es comentar brevemente el libro Aforismos, del autor en mención, obra que recoge muchos de los pensamientos que Wittgenstein dejó desperdigados en cuadernos, anotaciones y borradores de otras obras, y que a pesar de ser bastante concisos, dan una idea general de su manera de pensar en campos tan variados como la filosofía, religión, política, literatura, música, pintura, cine y una gran variedad de disciplinas.

En contraste con su fama de filósofo oscuro y sufrido, estos Aforismos gozan de una vitalidad, acidez, ironía y frescura que hacen muy amena y comprensible su lectura, sin que esto implique que caigan en el facilismo o la simpleza gratuita. Esta característica es la que se ve marcada a lo largo de la obra y la que, a mi parecer, puede ser un buen inicio en el estudio más profundo de su extensa y completa producción.

Podemos observar en muchos pasajes, que Wittgenstein usa el método de imaginar el transcurso de la historia como si fuese diferente. Esto es, tratar de cavilar acerca de las consecuencias o efectos de cierto acto, dependiendo de los supuestos cambios que se pudieron originar en el tiempo.

Wittgenstein también vivió una época de graves tensiones. Al ser judío, sufrió en carne propia las persecuciones nazis y la discriminación que tanto asoló la Europa de aquellos años. Sin embargo, se percibe en su obra una cercanía a nuestra era contemporánea (no apreciada en autores más antiguos por obvias razones) que le otorga una mayor lucidez y ajuste a la realidad como la vivimos hoy en día. Sus palabras resuenan nuevas, recientes, y más acordes a nuestro contexto y coyuntura.

Un hombre enigmático, sorprendente muchas veces, que insistía en que pensamientos o aforismo débiles o inconcisos podían o pueden albergar futuras grandes ideas. Un hombre que por ciertos caprichos propios de un genio, casi nunca terminaba lo que comenzaba a leer. Vale la pena profundizar más en su increíble trabajo y apreciar el talento y la extraordinaria sabiduría que tan perfectamente plasmó en sus escritos. A continuación, algunos aforismos cortos o extractos muy interesantes que creo serán de su agrado.

[32] (…) Lo que pueda alcanzar con una escalera, no me interesa.

[45] El límite del lenguaje se revela en la imposibilidad de describir el hecho que corresponde a una frase (que es su traducción), sin repetir justo esta frase. (…)

[77] Kleist escribió alguna vez que el poeta preferiría transmitir los pensamientos sin utilizar palabras. (Qué extraña confesión).

[121] En mi pensar, como en el de cualquier hombre, cuelgan los restos marchitos de mis pensamientos anteriores (ya muertos).

[162] Seamos humanos.

[171] Esta muerto y podrido. (sobre Jesús)

[176] Nada es tan difícil como no engañarse.

[191] Estoy sentado sobre la vida como el mal jinete sobre el caballo. Debo agradecer a la bondad del animal el no ser derribado ahora mismo.

[260] Revolucionario será aquel que pueda revolucionarse a sí mismo.

[373] Para quien sabe mucho resulta difícil no mentir.

[405] La fe religiosa y la superstición son muy diferentes. Una surge del temor y es una especie de falsa ciencia. La otra es un confiar.

[487] Una época entiende mal a la otra, y una época mezquina entiende mal a todas las demás en su propia y fea manera.

[500] Cuando llegué a casa esperaba una sorpresa y no había sorpresa alguna para mí; por lo cual, sin duda, quedé sorprendido.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Albertine Sarrazin


Supuestamente, lo escritores a lo largo de su vida deben haber cometido excesos, divagado por caminos difusos que conllevan a aparatosas caídas dentro de la habitación de un hotel, o haber despertado al día siguiente con la sensación de que un ser extraño le respira en su espalda; los escritores son los que viven sus obras y las cuentan a los “puros” que no osamos andar por esa senda, y aún así en este grupo de selectos siempre existirán los llamados “niños malos”, los perdidos de la generación americana, Capote, Hemingway, los franceses del siglo XVIII, Rimbaud, Mallarmé y el excelso Baudelaire; sin embargo, dedico estas líneas a expresar mi completa admiración por una de las “niñas malas” de la literatura, una mujer que, incluso, es poco reconocida salvo por ciertos círculos intelectuales, su nombre Albertine Sarrazin, su vocación, la rebeldía.

Francesa, nacida el 17 de septiembre de 1937, la hija bastarda de un general, quien en búsqueda de perdón espiritual la adopta posteriormente sin revelar su vínculo con la niña. A los 10 años fue violada, en aquel shock emocional y psicológico tal vez esta la razón de su conducta rebelde, pero no soy nadie para justificar su actuar, su carácter orgulloso y desobediente logro que la recluyeran en un internado, también logro que, posteriormente, la encerraran en la cárcel y fue el sustento principal y razón ultima de su fuga de la misma (cárcel-escuela Doullens) el 19 de abril del 57, "anécdota básica": al saltar por encima de un muro se rompió el astrágalo (un hueso en el pie) con el impacto de la caída, lesión la cual la limita toda su vida, fue también este incidente el punto de encuentro entre ella y Julien Sarrazin, un transeúnte que la ayudo al ver que no podía caminar, Albertin y Julián se casaron en 1959.

El Astrágalo es tal vez su obra mas famosa, en este libro cuenta su experiencia en la cárcel, junto con “La fuga” fueron éxitos comerciales de su época, sin embargo el éxito es pasajero y muchas veces no es suficiente, A los dos años, en 1967, Albertine Sarrazin, víctima de sus propios excesos moría en una sala de operaciones, tanto el alcohol que corría por su cuerpo producto de su bohemia como la incompetencia de diversos médicos marcaron el final de esta mujer quien vivió a límite, haya sido por elección propia o no.

viernes, 12 de octubre de 2007

En lo absoluto.



Dejándose llevar a un laberinto de traiciones.

En donde el eslabón oculto, fue encontrado ante un destrozo inminente.

Apartándose entonces de una esperanza fugaz.

Una confesión superflua,

Una explicación innecesaria,

Un acto tan prolijo.

Cavaron un hoyo...

Solo, ahonda su propia tumba,

Solo, esperando que las insinuaciones se conviertan en pasado...

Sola, esperando una ultima caricia, antes de adueñándose de aquella tumba,

Sola, no busca solución,

Sola, soñando en el ultimo recóndito compartido.

Queriendo cambiar esta pesadilla por la utopía antigua...Adueñándose de la expectativa de no cambiar su realidad, en lo absoluto!...

jueves, 11 de octubre de 2007

Guillaume Apollinaire


La escuela francesa ha sacado a la luz una cantidad enorme de artistas, entre éstos, maravillosos literatos. Pues bien, tras sendos homenajes a Baudelaire, Verlaine y Mallarme y ad portas de un especial de Rimbaud, quiero presentar a Guillaume Apollinaire, poeta, novelista, dramaturgo, ensayista, pintor y crítico de arte nacido en Roma pero criado en Francia desde muy temprana edad.

Tuvo una vida agitada: participó en la I Guerra Mundial, en donde resultó herido; fue implicado junto a su amigo Picasso en el robo de la Monalisa, por lo que estuvo preso una semana. Además, en 1917, dos años después de ser herido, murió víctima de la epidemia de gripe española.

Su obra está muy influenciada por el simbolismo, sin embargo, su talento le permitió integrar en gran manera la literatura clásica con toques muy modernos. Se desenvolvió en círculos intelectuales y mantuvo amistad con personajes como Pablo Picasso, Andre Breton, Jean Cocteau, Marc Chagall o Marcel Duchamp. Su conocimiento del arte le permitió colaborar con la formación del cubismo (es famoso su ensayo Los pintores cubistas), acuñar términos y estilos en el surrealismo y el dadaísmo (con inspiración del Marqués de Sade, a quien admiraba) y muchas otras corrientes de revolución artística.

Escribió poemarios célebres como Alcoholes, dramas como Las tetas de Tiresias y novelas eróticas entre las que encontramos Las explosiones de un joven Don Juan y Las once mil vergas, obras que dieron cabida a censuras y polémicas extremas en la época.

Pero una de las cosas más llamativas de Apollinaire, y la que más me atrajo hacia la investigación de su trabajo, fueron sus famosos, y póstumamente publicados, caligramas, donde la disposición de los versos toman una forma gráfica que dotan de mucha expresión al poema. Obviamente él no los creo, sino que los tomó de influencias hindúes y helenísticas, pero su aplicación aceleró el gran giro que tuvo el arte en el siglo XX.


Apollinaire se convierte así en un referente para la vanguardia y la literatura contemporánea, y un artista que vale la pena estudiar en aras de un desarrollo cultural además de un goce espiritual que solo el arte puede ofrecer.


Fotografía

Tu sonrisa me atrae como
Me atraería una flor

Fotografía tú eres el hongo oscuro
De la selva

Que es su belleza
Los blancos ahí están
Claro de luna
En un jardín pacífico
Lleno de aguas vivas y de jardineros endiablados

Fotografía tú eres el humo del ardor
Que es su belleza
Y hay en ti
Fotografía
Lánguidos tonos
Donde se oye
Una melopea

Fotografía tú eres la sombra
Del Sol
Que es su belleza.


Hellraiser - Clive Barker´s Hellbound Heart


Todo aquel que haya leído la obra del escritor británico Clive Barker sabe que hay una serie de temas que se repiten constantemente: realidades paralelas, estética sadomasoquista, y la inevitable e indisoluble unión del sexo con la violencia física y la perversión moral. Todos esos temas están presentes en su primer (y hasta la fecha, mejor) esfuerzo como director, Hellraiser (1987), innegable clásico ochentero y una de las películas de terror más paradigmáticas de todos los tiempos.

La trama de Hellraiser gira alrededor de un artilugio: la Configuración de los Lamentos, un puzzle cúbico que abre las puertas del Infierno y permite la entrada de los Cenobitas, habitantes y señores de un universo de dolor eterno. El último en resolver el puzzle y caer víctima de sus guardianes, es una escoria humana llamada Frank Cotton, quien logra escapar de su prisión infernal y regresar a la tierra en la forma de un cadáver viviente. Una vez libre, se pone en contacto con su cuñada y amante clandestina, Julia, quien debe proporcionarle víctimas frescas para que pueda regenerar su perdido cuerpo. Pero Frank no sabe que los Cenobitas siempre están al acecho, y que no piensan dejarle escapar con facilidad.

Dos cosas son las que hacen de esta película un clásico. La primera de ellas es sin duda su estética, un elemento muy cuidado en todas las películas de Clive Barker. Desde la enigmática forma de la Configuración (ya en sí misma todo un icono del género fantástico) hasta la apariencia sexualmente ambigua y fetichista de los Cenobitas, el mundo de Hellraiser se nos presenta como un lugar oscuro pero a la vez hermoso.

La obsesión por las perforaciones, la profanación de la carne por el metal y la plasmación visual del dolor constante es algo que está presente en toda la película, y ciertamente ayuda mucho el hecho de que, incluso tras casi veinte años de su estreno, los efectos especiales sangrientos están muy bien hechos (la secuencia en la que vemos a Frank Cotton regenerarse a partir de una mancha de sangre en el suelo sigue siendo tan increíble como entonces), si bien algunos efectos digitales del final (rayos eléctricos más que nada) son realmente malos al punto de la risa. Pero sin duda, el centro neurálgico de la cinta lo constituye el inmenso Doug Bradley, que interpreta al líder de los Cenobitas (Pinhead, para los fans), auténtico ídolo del cine de terror y la mayor presencia de toda la saga, a pesar de que en la cinta su presencia es mínima. Bradley (amigo de Barker de toda la vida) ha hecho de este personaje una auténtica gloria para siempre asociada a él, siendo el único personaje que se ha mantenido a lo largo de las ocho entregas.

El otro elemento que define el éxito de la película es su genuina perversidad. Desde el inicio de la historia, lo que nos muestra Clive Barker es una situación doméstica en la que dos personas inocentes (Larry Cotton y su hija Kristie) son auténticas presas del Mal, un mal que sólo puede ser combatido por medio de la intercesión de uno mayor. Los personajes de Frank y Julia son auténticas plagas humanas, seres pervertidos y malévolos sin ningún tipo de lealtad más que hacia su sadomasoquista relación; el carácter del sadomasoquismo es crucial para la película, ya que desde el principio hemos visto como el principal atractivo que Julia ve en Frank es el hecho de que él la trata como basura. Es obvio que todo el esfuerzo narrativo de Clive Barker está centrado en estos dos personajes, ya que los "héroes" (Kristie y su novio) son un par de tortolitos atolondrados cuya única posibilidad de éxito yace en su alianza con las fuerzas de las tinieblas.

Tras casi veinte años, Hellraiser continúa siendo un clásico, a pesar de las realmente malísimas secuelas realizadas por directores que no podemos llamar más que amateurs y que no hacen sino dar mala fama a un clásico del cine de horror. Barker dirigiría la secuela Hellraiser II-The Hellbound Heart, muy recomendable tambien, pero sin llegar a superar la primera y dos películas más, Razas de noche (1990) y El señor de las ilusiones (1995), que no lograrían alcanzar el nivel de su ópera prima. Está claro que sus mayores talentos son como escritor, pero con esta película coincidieron todos los elementos necesarios para obtener una obra maestra que todavía tiene que superar, o al menos, igualar.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Luis Hernández, un poeta genial

Hace exactamente 30 años se iba de este mundo uno de los poetas peruanos que más me han impactado. Si ninguna duda está entre mis favoritos, junto a Vallejo, Eguren, Eielson y Watanabe, pero algo que también dejo huella fue su personalidad: tan de artista, de poeta, de hombre. Atormentado, feliz, risueño, sarcástico, cínico y romántico. Todo eso está en su poesía y me influye en demasía en mis intentos de escribir.

Estoy hablando de Luis Hernández, un escritor genial desde todo punto de vista. Y escépticos me dirán que no. Pero no cambiarán mi opinión. Hoy leía en El Comercio, un homenaje que se le rendía: Para destacar hay que hacer exactamente lo contrario, empezando por querer no destacar. (…) había que ser consecuentemente diferente dentro y fuera de la poesía: no casarse, no tener hijos, smells like teen's spirit, no trabajar de nueve a seis ni ser un ciudadano civilmente responsable; suicidarse y suicidarse lejos. Nada más cierto; Hernández es representante del ímpetu del joven, del atrevimiento del poeta, del artista sin caretas.

Y murió en su ley, sin que nada ni nadie lo detenga. Se mató a los 36 años. Se lanzó a los rieles ante el paso de un tren en Argentina. Así de drástico. Así como regalaba sus maravillosos cuadernos, a su esposa, a su amigo escritor o a cualquiera que se le cruzara en el camino. Su obra era expresión de todas las cosas del mundo: efímeras a más no poder. Porque pensó que su trabajo se perdería, que terminaría en cenizas o mojado en un cajón. Pero no; para su mala suerte y nuestra grandiosa dicha, su arte persiste y nos queda como legado para maravillarnos.

Era médico. Y la medicina le importaba un bledo. No era su vida, no era escribir, no era vivir como quería. Su consultorio de Breña era un hoyo de donde tuvo que salir porque no tenía dinero. Y su espíritu rebelde es lo que provoca que tantos jóvenes como yo (y lo digo sin temor) lo admiremos como a un ícono. Como un ejemplo de bravura y transparencia; atributos tan escasos en nuestra actual sociedad. Aquí un ejemplo de lo que fueron sus cuadernos, para que disfruten de un poeta como pocos.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Enfermedad - Poema del Padecimiento

Enfermedad

Letal reposo indefinido, cadenas de
Pesados astros danzan trémulos al
Odioso sonsonete de la bruta cefalea,
Que cual espiral de babas blancas,
Se fermenta en el definitivo tedio
De la perpetua postración.

Suplicio intermitente en áridas camas,
Secas, febril incendio de memorias
Manuscritas, antiguos viajes de sangre
Que palpita; nuevos fluidos venenosos
De linfática amargura y el viscoso hastío,
Auto sopor hibernal, quieto, pero expuesto.

Física melancolía, engarfiadas manos en
La sabana marchita, de anatómicos fluidos
La orgánica vorágine, en las venas arde,
Dermis, cual hirviente brea, descarnada.
Expectoración vital, dolosa satisfacción.

Frágil enano de trizados huesos, se figura
El otrora adonis, pronta carroña infecta,
Yacente, en la eternitud hasta la muerte,
Oropel vacuo de memorias, complejidad de
Ojos dolientes en la bóveda engarzados, quietos,
Pues todos los enfermos, anónimos proscritos,
Miramos hacia el techo, hasta el final.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Charles Baudelaire - "Antes de él, NADA; después de él, TODO"

Charles Baudelaire


Embriagado de belleza, de ginebra y literatura, borracho al fin de estímulo, poesía, yo os escribo desde mi juventud perdida, desde los recuerdos más vehementes, desde la propia épica, al fin ebrio.

Baudelaire murió relativamente joven, no llegando a la cincuentena. Heredero de una pequeña fortuna que pronto dilapidó, vivió en París y sólo dejó la ciudad cuando al parecer se sentía víctima de una grave enfermedad que degeneró en apoplejía. Baudelaire no volvió a ser el mismo a su vuelta de Bélgica. Escribió, sí, eso también hizo. Alumno sin rostro de Poe, bebió absenta y plumas de cuervo, enamorado de Annabel Lee.

Baudelaire, referente literario. Las Flores del Mal: su gran libro de poemas, símbolo de una generación eterna, repetida y cíclica. La Fanfarlo: su propio retrato. Los Paraísos Artificiales: quizá su condena social. No fue un escritor prolífico, tampoco un gran crítico, pero escribió ensayos sobre arte, literatura, poesía; su propia poesía puede leerse también así, filosofía social, espejo de una época, heredera del gran romanticismo, todavía vivo, siempre.

Y es que, mientras Victor Hugo vivía en su gran casa y era nombrado alcalde de París, Baudelaire se paseaba andrajoso y elegante por los suburbios, bebiendo la fuente del miedo y los placeres, uno al fin. Mientras Hugo fue un enamorado de la vida, Baudelaire puede definirse como el poeta diabólico, remedo de todo aquello que la sociedad bien-pensante del momento (de todos los momentos) podría aborrecer.

La facción romántica está embebida en poder, el auge realista aún está por llegar, pero ha dado sus primeros coletazos (Baudelaire llega a conocer al gran Balzac, también a Nerval). Reacciona contra todo y todos, como también haría Rimbaud. Nos llega la sombra del este tratante y se proyecta sobre aquél que fue el primero de “los malditos”. Son herederos del espíritu burgués, pero otro espíritu muy diferente al actual. Un ser cultivado, amante del arte hasta el delirio, mediana fortuna y vicios, placeres y sombras. La poesía de estos nuestros poetas malditos es eso, poesía del lado oscuro, pero teñida con el gusto del buen vivir.

Baudelaire vivió medio olvidado. Las Flores del Mal apenas tuvo éxito, aunque un juicio muy similar y ridículo al que sufriera Flaubert tiempo atrás por su Madame Bovary, ayudó a incrementar su popularidad. Cuando acaeció su muerte, sus flores fueron olvidadas por mucho tiempo, y sólo con el reconocimiento de Sartre en su famoso ensayo se volvió a hablar del poeta. En parte, el Baudelaire que conocemos es una recreación de Jean Paul Sastre, que también haría retomar el gusto por Poe. El filósofo lleva al escritor a su terreno, desde luego, y toma el spleen como símbolo de la nada y del tiempo, la condena del hombre moderno. Desde luego, no iba para nada desencaminado, y si algún escritor pudiera considerarse como precursor del existencialismo, ese sería Baudelaire.

La creación de Sartre nos muestra al verdadero maldito, el que nunca existió, nos muestra su personaje en La Naúsea, o El Extranjero (Camus): Baudelaire no fue nada de esto. No fue un hombre bañado en desdén, Baudelaire, como todo hombre de letras, anhelaba en secreto la gloria. Baudelaire fue un aficionado al arte en toda su extensión (hombre de su época), escribió sobre sus coetáneos, criticó al dios-Hugo y a la vez alabó su prosa. El Baudelaire que conocemos fue la creación de un hombre, su propio escrito en vida.

Uno de los libros más aclaratorios del poeta es, sin duda, La Fanfarlo. Allí se crea el personaje y se define a sí mismo como un dandi. Como sucedería en El Retrato de Dorian Gray, el personaje va alcanzando cotas místicas, mientras el hombre se sumerge en lo más profundo de sus miedos, en su miseria más humilde, Baudelaire sufre una apoplejía. Ahora ya apenas puede hablar, mucho menos ser entendido, ¿alguna vez lo fue? Baudelaire muere como vive, como un cuento de su maestro Poe, sin voz, en compañía del retrato siempre bello, diabólico, que un día quiso pintar.

"Las Flores del Mal"

Las Flores del Mal, antología poética escrita por Charles Baudelaire, se constituye en la obra suprema del simbolismo francés, imbuida del tedio, la hipocresía y la degradación moral y humana que farisaicamente el pueblo francés pretenda ocultar, estos versos se convierten en la guía a través de la cual conoceremos nuestros propios infiernos y comprenderemos también porque el arte de Baudelaire esta mas allá del bien y del mal.

Los tiempos, a veces crueles, siempre certeros, nos acostumbran al género, el más cruel de los vicios literarios. Así convertimos en géneros novelas, versos y escenas, vacuo juego entre lo esperado y lo esperable, éste nuestro cómodo vicio.

Baudelaire buscaba con Las Flores del Mal la superación del espíritu romántico y parnasiano, y ello conllevaba el desprecio de aquellos ideales que habían gobernado el arte hasta el momento. Las Flores del Mal simboliza, ya su título lo indica, la superación de Werther y su anquilosada manera de entender la belleza. Las Flores del Mal iba originalmente a llamarse Las Lesbianas (por considerar el autor a ésta como la forma más infructuosa del amor). Las Flores del Mal es la referencia a toda esta herencia artística. Las Flores del Mal hablan con un lector compañero en el pecado, como haría en los Paraísos Artificiales.

Las Flores del Mal huye de otros muchos tópicos de la poesía romántica. La obra posee una estructura dramática sólidamente construida, y responde a un plan rigurosamente calculado. Cada uno de los poemas adquiere relevancia no en el verso por sí, sino visto a través de la totalidad de la obra. Baudelaire era minucioso, casi obsesivo, había que hallar el término preciso, la sinestesia precisa. Las Flores del Mal es una compleja teoría de correspondencias, en la cual nada es llevado por el azar, música y color vencidos por el tedio vital, la bilis negra, el spleen.

El poeta será nuestro Virgilio, y junto a él recorreremos los círculos infernales (no nos es dado el poder de alcanzar los cielos en esta ocasión). «Spleen e Ideal». A la sombra del tiempo, de los sabios, nuestro viaje comienza de la mano de un albatros, vamos de la mano del poeta y la brevedad de su verso roto, buscamos la liberación de la mano del eterno-femenino, del vino y de las rebeliones, buscamos la liberación en una cámara oscura, en el romanticismo y en la belleza.

Nada de ello nos servirá para vencer, porque el pecador espera su condena, una pequeña mendiga nos mira, vemos el arte, una vez más en la muerte, dualidad segura. Al fin llega el final de nuestro camino, nos queda el viaje eterno, lleno de sufrimiento, pero nuestro camino nos ha enseñado algo, caminamos de la mano del spleen y la monotonía, nuestra verdadera meta era perder, ver el horror que anida en nuestro corazón, en una mirada sórdida pero sincera. Perdidos, al fin, podremos diferenciar el aroma.
De: Martín Cid, espacio literario

domingo, 16 de septiembre de 2007

Jim Morrison - Oda y obra poética


Oda al Rey Lagarto

Eventualmente las fuerzas creadoras del mundo y
el espíritu, una efímera tempestad brutal y
huracanada, convergen en un sólo ser y
el conocimiento universal lo abruma y
contiene el fuego, la tormenta, el bien y
el mal como elementos primigenios.

Como armas en sus manos, la luz y oscuridad
son caricias de inocencia, fuertes, lúdicas y
luego lúbricas, rebeldes y arcanas.
Etérea mixtura y espadazo en los cielos,
desprende de la bóveda celeste canciones y
versos, como leones y besos.

El grito libertario del alma es eco de mística perfecta,
de cuerdas y tambores redoblantes, de aluviónico
alarido sideral y cromatismo musical;
Canción fantasma que cual ave espiritual,
reposa tierna la cabeza en la nocturna
bañera eternal, para jamás volar en cielos
cenicientos y despegar de aquí a la eternidad.

James Douglas Morrison (Florida, 1943-París, 1971). Tras su frustrante paso por la escuela de cine de Los Angeles, se dedicó a su verdadera vocación artística: la poesía; en vida publicó: The Lords (1969), The New Creatures (1969) y An American Prayer (1970). Como cantante de The Doors se convirtió en un símbolo de rebeldía juvenil. Incomprendido su mensaje abandonó la música para dedicarse a escribir, en París. El 3 de julio de 1971 fue encontrado muerto en la bañera de su departamento. Póstumamente aparecieron dos compilaciones de su obra.

Esta es una selección de poemas leídos personalmente y grabados en su momento, textos y apuntes escritos en libretas y cuadernos, hojas sueltas y diarios dispersos editados luego de su muerte.

Si el escritor puede escribir y
el agricultor puede sembrar
Entonces todos los milagros confluyen,
aparecen y comienzan a suceder...
Si los niños comen, si su
momento de llorar es la medianoche.

La tierra los necesita:
Suaves perros en la nieve
Anidados en primavera
Cuando el sol hace el vino
y la sangre danza peligrosamente
en las venas o las viñas.



Fría música eléctrica
Lastimame
Lacerá mi mente
Con tu oscuro sueño.

Frío templo de acero
Frías mentes vivas
en la costa estrangulada.

Veteranos de guerras extranjeras
Somos los soldados de
las Guerras del Rock and Roll.





Puedo hacer que la tierra se detenga en
su curso, hice las
cosas más remotas, puedo cambiar
el curso de la naturaleza.
Puedo ubicarme en cualquier lugar del
espacio o el tiempo.
Puedo convocar a los muertos.
Puedo percibir sucesos de otros mundos,
en lo más profundo oculto de mi mente,
y en la mente de los demás.

Yo puedo.

Yo soy.






CIELO O INFIERNO...

Cielo o infierno, el circo
de tus acciones

Jugar
(el azar es aquí Dios)
en Carnaval

mitiga la culpa
El miedo profundo

La separada soledad

ábrete Sinagoga
ábrete sésamo

La Fiesta de nuevas conexiones
mente liberada
El amor no puede salvarte
de tu propio destino

El arte no puede consolar
Las palabras no pueden domesticar
La Noche

domingo, 9 de septiembre de 2007

Jorge Luis Borges

“La literatura no es otra cosa que un sueño dirigido.”

Después de no menos de tres meses de actividad en este blog, escribiré acerca del mejor escritor que haya leído en mi vida. Solo equiparable a Nietzsche o Baudelaire (opiniones subjetivas claro está) Jorge Luis Borges representa todo un mundo nuevo; o debería decir muchos mundos nuevos. Pues esa es una función importante en la literatura: además de hacerte ver la realidad, también es valiosa cuando te proyecta hacia nuevos horizontes, tan lejanos que nunca pudimos imaginar que existiesen, ni siquiera en la cabeza de un hombre tan genial como fue este argentino.

Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo nació en 1899 en tierras gauchas. Desde chico habló español e inglés en su hogar, y posteriormente aprendería en Europa el francés y el alemán. Fue cuentista, poeta y ensayista desde muy joven. Trabajó también en El Sur la más importante publicación literaria de Argentina. Es aquí donde conocería a Adolfo Bioy Casares, también literato argentino, gran colaborador y amigo de toda la vida, así como a Macedonio Fernández, mentor y gran influencia para él.

En 1938 pierde a su padre, lo que significa un gran golpe para él por la estrecha relación que llevaban. Siempre tuvo cerca de mujeres, comenzando con Leonor Acevedo, su madre, hasta María Kodama, quien lo acompañaría hasta el día de su muerte. Sin embargo, como él mismo afirma, cometió el peor pecado que puede cometer un hombre: no ser feliz.

II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna


y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

La ceguera lo acompañó gran parte de su vida y tal vez haya sido una de las razones que lo convirtieron en un visionario magistral. Lo que no puedo ver fuera, en el mundo, lo vio dentro de sí, en una sucesión de mágicos e inextricables laberintos, multiplicados por espejos que los hacen infinitos, como un libro sin principio ni fin. Así fue la literatura de Borges, fronteriza entre lo fantástico y lo más común de nuestra realidad. Uno nunca sabe donde está y en ese dilema radica su genialidad.

“El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados. Los actos de los hombres no merecen tanto.”

Sus vastos conocimientos de mitología, filosofía y de literatura universal fueron los cimientos de sus espectaculares relatos: conocía con profundidad a Homero, Dante, Cervantes, Hume, Schopenhauer, Poe y tantos otros que confluyen en su obra. “Ficciones”, “El Aleph”, “El libro de arena” destacan entre su serie de relatos cortos, que nunca extendió a novelas por su ‘incorregible holgazanería’.

Fue uno sólo y perdurará en el recuerdo de todos aquellos que amen la literatura, el arte y la cultura en general. Alguna vez dijo: “La paternidad y los espejos son abominables porque multiplican el número de los hombres.” Nada más cierto; pero él, fue una honrosa excepción.



viernes, 31 de agosto de 2007

Percy Bysshe Shelley, romántica belleza


Debo confesar que conocía a Mary Shelley y a su bien difundida obra Frankenstein, pero no hace mucho empecé a revisar la obra de su esposo y auténtico dueño de tan insigne apellido: Percy Bysshe Shelley, uno de los poetas de lengua inglesa más exquisitos que haya leído, promete deslumbrar a quien se atreva a sumergirse en la dócil marea de su lírica.

Nacido en Sussex, Reino Unido, en 1792, fue uno de los representantes más destacados del Romanticismo en su país. Fue un poeta poco convencional y no muy entendido en su época; sin embargo, se convirtió en una figura de renombre y en un referente para siguientes generaciones de poetas como Robert Browning, Alfred Tennyson y William Butler (a quien pronto dedicaré una reseña también), así como otras destacadas personalidades como Karl Marx, Bertrand Russell o Bernard Shaw, quienes supieron apreciar su extraordinario trabajo y técnica.

A los 18 años publicó Zastrozzi, una novela gótica en la que dio a conocer su visión ateísta del mundo y que lo caracterizaría en gran parte de su producción. Poemas representativos y de gran calibre son Alastor, Prometheus Unbound, Ozymandias, que comparten muchos puntos en común y, en especial, sirven de influencia para otros genios como Lord Byron o John Keats.

Su vida estuvo plagada de excesos, fue un mujeriego empedernido desde joven; pero también sufrió trágicos sucesos como el suicidio de su cuñada, o la muerte de su ex esposa, Harriet, ahogada , víctima al parecer, de suicidio también; todo esta funesta serie de sucesos terminaría con su propia muerte: mientras navegaba en bote, se ahogó, hecho aún no esclarecido, que aparenta ser accidental, pero que muchos apuntan como suicidio o, incluso, como asesinato. Esta última teoría reforzada por dos disparos que estuvieron a punto de quitarle la vida días antes de su deceso a la edad de 29 años.

Como sucedió con muchos otros artistas, su vida acelerada no fue detrimento para la espectacular magia de sus escritos, en los cuales se aprecia técnica e intelectualidad, pero principalmente, belleza en la lírica, versos sorprendentes y un sentido de la estética que hace aflorar en forma fascinante los sentimientos.

Aquí un ejemplo de su obra:

A Lament

O World! O life! O time!

On whose last steps I climb,

Trembling at that where I had stood before;

When will return the glory of your prime?

No more -- oh, never more!


Out of the day and night

A joy has taken flight;

Fresh spring, and summer, and winter hoar,

Move my faint heart with grief, but with delight

No more -- oh, never more!

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Alastor (oda de 720 versos)

Otros poemas

viernes, 24 de agosto de 2007

Lewis Carrol: Poesía Arcana




Fantasmagoria


CANTO I

LA CITA

Una noche de invierno, a las nueve y media, helado, cansado, enfadado y sucio de barro, llegué a casa, demasiado tarde para comer, aunque la cena, los puros y el vino me esperaban en el estudio.

Una novedad había en la habitación y algo blanco y ondulante permanecía a mi lado en la penumbra. Pensé que era la escoba de la alfombra que la descuidada doncella había dejado allí.

Pero de repente esa cosa empezó a temblar y estornudar. Ante lo cual yo dije: "¡Vamos, vamos, amigo! No es muy considerada esa actitud. ¡Por favor, no hagas tanto ruido!"

"Me he constipado", dijo la cosa, "ahí fuera durante el aterrizaje." Me volví sorprendido y allí, frente a mis ojos, ¡me encontré un pequeño fantasma!

Cuando le reprendí, tembló de pies a cabeza y se escondió detrás de una silla "¿Cómo has llegado hasta aquí?", dije. "¿Por qué has venido?" Nunca vi nada tan tímido. "¡Sal de ahí! ¡Deja de temblar!"

Dijo: "Encantado le diré cómo y también por qué he venido. Pero..." (entonces se inclinó levemente). "Ahora está usted de tan mal humor que pensará que todo es mentira."

"Y en cuanto a lo de estar asustado, permítame observar que los fantasmas tenemos el mismo derecho, en todos los aspectos., a temer a la luz igual que los humanos teméis a la oscuridad."

"Ningún pretexto", dije, "puede excusar la cobardía que he observado en ti. Porque los fantasmas podéis visitarnos cuando queréis, mientras que los humanos no podemos rechazar la visita."

Respondió: "Alarmarse es algo natural, ¿no es así? Realmente yo temí que usted quisiera hacerme daño. Pero, ahora que veo que se ha calmado, deje que le explique mi visita.

"Las casas están clasificadas, tengo el honor de decirle, según el número de fantasmas que albergan. (El inquilino apenas cuenta como carga , junto con el carbón y otros trastos.

Ésta es la casa de 'un solo fantasma', y cuando usted llegó el pasado verano, podía haber advertido la presencia de un espectro que estaba haciendo todo lo que hacen los fantasmas para dar la bienvenida a un recién llegado.

Esto siempre se hace en las villas... no importa a cuánto ascienda el alquiler, porque, aunque desde luego es menos divertido que sólo haya sitio para uno, los fantasmas tenemos que acceder.
Ese espectro le dejó el día tres... y desde entonces usted no ha sido visitado, ya que él nunca nos dijo una palabra, sino que, accidentalmente, oímos que aquí alguien se necesitaba.

Por derecho, los espectros eligen los primeros, a la hora de cubrir una vacante. Luego, los fantasmas, los elfos, las hadas y los duendes... Y si todos éstos fallan, se invita al espíritu necrófago más simpático que se encuentre.

Los espectros dijeron que el lugar era humilde y que usted guardaba un vino muy malo. Así que tuvo que venir un fantasma y, como yo era el primero, ya sabe, no pude negarme."

"Sin duda", dije, "eligieron al mejor que podían enviar, ¡Aunque elegir a un mocoso como tú para visitar a un hombre de cuarenta y dos, no ha sido un gran detalle!"

"No soy tan joven, señor", contestó, "como usted piensa. El hecho es que en cavernas al lado del mar y en otros lugares, que me ha tocado probar, he adquirido una gran experiencia.

Pero hasta ahora nunca he formado parte estrictamente de una casa, y con las prisas olvidé las Cinco Normas Básicas de la Etiqueta que de memoria debernos conocer.

Mis sentimientos pronto aceptaron al pequeño individuo. Éste estaba absolutamente espantado por haber, por fin encontrado un humano y parecía muy asustado y acobardado.

"¡Por fin", dije, "estoy contento de haber descubierto que los fantasmas no son mudos ! Pero, por favor, siéntate. Quizá te apetezca (si, como yo no has cenado) tomar un bocado.

Aunque, ciertamente, no pareces algo a lo que pueda ofrecerse comida. Y luego me encantará escuchar..., si me las dices alto y claro..., las normas a las que tú aludías."

¡Gracias las oirás luego más tarde. Esto sí que ha sido suerte!." "¿Qué puedo ofrecerte?", dije. "Bueno, ya que es usted tan amable, probaré un poco de pato.

¡Una tajada! ¿Y podría pedirle otra gotita de salsa?" Me senté y le miré asombrado, porque realmente nunca había visto una cosa tan blanca y ondulante.

Y todavía parecía hacerse más blanco, más vaporoso y más ondulante..., visto en la borrosa y parpadeante luz, mientras recitaba sus "Máximas de Comportamiento".


CANTO II
LAS CINCO NORMAS

"La primera, pero no suponga usted", dijo, "que estoy poniéndole una adivinanza... Es,..., si la víctima estuviese en la cama, no toques las cortinas de la cabecera, sino que usa las del medio.

Muévelas despacio de dentro a fuera, mientras las separas, y en un minuto, sin duda, levantará la cabeza y mirará alrededor con ojos llenos de ira y temor.

En ese momento tú no debes, bajo ningún concepto, hacer la primera observación. Espera que la víctima empiece. Ya que ningún fantasma con sentido común empieza una conversación.

Si dijera: '¿Cómo has llegado hasta aquí?' (Cómo usted empezó, señor), en tal caso, tu opción es clara: '¡A la espalda de un murciélago, querido!', es la respuesta apropiada.

Si tras eso no dice nada, será mejor que reduzcas tus esfuerzos... Vete y sacude la puerta y si entonces empieza a roncar, sabrás que todo ha sido en vano.

Por el día, si está solo... en la casa o de paseo.. simplemente da un profundo gemido, para indicar la clase de tono en el que tú deseas hablar
Pero si le encuentras con sus amigos, el asunto es más difícil.
En tal caso el éxito depende de recoger algunos cabos de vela, o mantequilla de la despensa.
Con esto te debes hacer un tobogán (funciona mejor con sebo), sobre el que tú te debes deslizar para moverte de un lado a otro... Pronto se aprende a hacerlo.

La segunda nos dice lo que es correcto en citas ceremoniosas: 'Primero enciende una luz azul o carmesí' (algo que yo casi olvidé esta noche) 'luego, araña las puertas o las paredes'."

Dije: "Tú no volverías aquí nunca más, si hubieras puesto a prueba a este sujeto. Yo no tengo hogueras en el suelo... ¡y, en cuanto a lo de arañar la puerta, me gustaría que lo hubieses intentado!"

"La tercera se escribió para proteger los intereses de la víctima, y nos dice, según la recuerdo: Tratadle con profundo respeto , y no le contradigáis."
"Esto es claro", dije yo, "como el agua para cualquier entendimiento.
Sólo desearía que algunos fantasmas que he conocido no olvidasen constantemente la máxima a la que tú te has referido." "Quizá", dijo, "fue usted el primero que transgredió las leyes de la hospitalidad.
Todos los fantasmas por instinto detestan al humano que no trata a su invitado con la debida cordialidad. Si te diriges a un fantasma como '¡Cosa!' o le golpeas con un hacha, el rey permite olvidar toda conversación formal... ¡Asegúrese de entenderlo!

La cuarta prohibe entrar donde otros fantasmas están acuartelados. Y aquellos condenados por esto (a no ser que por el rey sean perdonados) deben inmediatamente ser castigados.
Esto simplemente significa 'ser cortados en pedacitos'. Los fantasmas pronto se unen de nuevo y el proceso no duele casi nada... No más que cuando a usted 'le ponen por los suelos' en una revista.

La quinta, usted preferirá que la cite íntegramente: El rey recibirá tratamiento de 'señor' de un simple cortesano, es lo que exige la ley:
Pero, si uno desea hacer las cosas con mayor formalidad, diríjase a él como 'Mi Rey Duende' y siempre utilice al responder. la frase 'Su blancura Real'

Me estoy quedando bastante ronco, me temo, de tanto recitar. Así que, si no tiene usted inconveniente, querido, tomaré un vaso de cerveza amarga... Creo que tiene un aspecto tentador."

CANTO III
ESCARAMUZAS

"¿Y pudiste realmente andar", dije yo, "en una noche tan espantosa? Siempre me imaginé que los fantasmas volaban... si no exactamente por el cielo, al menos a una altura regular."

"Está bien". dijo él, "para los reyes elevarse sobre la tierra Pero los fantasmas a menudo pensarnos que las alas, como otras muchas cosas agradables. cuestan más de lo que podemos obtener.

Los espectros, desde luego, son ricos y por eso pueden comprárselas a los elfos. Pero nosotros preferimos mantenemos debajo. Son unos compañeros estúpidos, sabes, excepto para ellos mismos.

Porque, aunque aseguran que no son Orgullosos, tratan a los fantasmas con algo más que desprecio. Igual que ningún pavo nunca ha pensado en tan siquiera mirar a un gallo."

"Parecen demasiado orgullosos", dije yo, "para venir a una casa como la mía. Di, ¿cómo consiguieron descubrir tan rápidamente que 'el sitio era humilde' y que 'yo guardaba un vino malo'?"

"El inspector Kobold vino aquí...", empezó el pequeño fantasma. En ese punto, le interrumpí: "¿El inspector qué? Inspeccionar fantasmas es nuevo para mí, ¡explícate, amigo!"

"Se llama Kobold", dijo mi invitado. "Uno de la clase de los espectros. A menudo le verás vestido con una bata amarilla, un chaleco carmesí y un gorro de dormir con un ribete.

Primero probó la casa Brocken, pero cogió una especie de resfriado; así que vino a Inglaterra a ser cuidado y aquí tomó la forma de sed, de la que todavía se queja.

El vino de Oporto, dice, cuando es rico y está sano, calienta sus huesos como el néctar. Y como las posadas, donde siempre se le encuentra, son su lugar especial de trabajo, le llamamos el Espectro–Posadero."

Yo soporté... como un hombre... ¡Su atormentadora agudeza! Y no había nada más dulce que mi carácter, hasta que el fantasma empezó a hacer sus críticas con dureza.

"No debe consentirse derrochar a las cocineras, y a pesar de eso será mejor que se las enseñe a que los platos tengan algún sabor. Dígame ¿por que siempre se dejan las vinagreras donde nadie puede alcanzaras.

¡Este hombre nunca se ganará la vida como camarero! ¿Se supone que esa cosa tan rara quema? (Es un asunto demasiado deprimente para llamar. a un mediador.

El pato estaba tierno pero los guisantes eran más que viejos. Y sólo recuerde, si no le importa, la próxima vez que tenga usted queso tostado no permita que lo dejen que se enfríe.
Creo que podría mejorar el pan usando harina mejor.
Y ¿tiene usted algo para beber que se parezca un poco .menos a la tinta. y que no tenga este agrio sabor?" Luego, mirando con curiosidad alrededor, exclamó: "¡Dios mío!"' y siguió criticando... "Su habitación no tiene un tamaño apropiado.
No es ni cómoda ni espaciosa
Esa ventana tan estrecha creo que sólo sirve para dejar que entre el polvo.." "Pero, por favor", dije yo, "creo recordar que fue diseñada por un arquitecto que confiaba en Ruskin."

"¡Señor, me da igual quién fues o en quién confiaba! ¡Construida de cualquier manera, aseguro que nunca vi un trabajo peor, como que soy un espectro viviente!

"¡Qué puro tan enorme! ¿Cuánto cuesta una docena?" Yo gruñí: "¡No importa cuánto cuesta! Está usted adquiriendo demasiada confianza, ¡parece usted mi primo!

¡Esto es algo que no puedo soportar, así de claro se lo digo!" "¡Ajá!", dijo él. "¡Nos creemos importantes!" (Mientras, cogía una botella.) "¡Pronto arreglaremos eso!"

Y entonces él tomó una decisión y alegremente gritó: "¡Ahí va!" Yo traté de apartarme conforme se aproximaba, pero por alguna razón me dio igual, porque la botella golpeó, exactamente, en mi nariz.

Y no recuerdo nada más con claridad, sólo sé que desperté en el suelo repitiendo: "Dos más cinco son cuatro y cinco más dos son seis.

Nunca he sabido lo que pasó ni tampoco lo he averiguado: Sólo sé que, cuando al fin el sentido recobré, la lámpara, abandonada, brillaba vagamente... y el fuego se estaba extinguiendo...

A través de la oscuridad me pareció ver algo que, con sonrisa afectada, me estaba dando, según descubrí, una lección de biografía, como si yo fuese un niño.

CANTO IV
SU EDUCACIÓN

";Oh, cuando yo era pequeño, éramos muy felices! Cada uno se sentaba en su lugar favorito, chupábamos y mordíamos las tostadas con mantequilla que nos daban a la hora del té."

"Ese cuento ya existía!", dije yo. "No digas que no porque es tan conocido como la Guía de Bradshaw!" (El fantasma, nervioso, respondió que él no lo sabía.)

"¿No está en Las Poesías Infantiles? Incluso casi creo que es así: 'Tres pequeños fantasmas estaban sentados en su sitio, ¿sabes?, y comían 'tostadas con mantequilla'.

Tengo el libro, así que si tienes alguna duda..." me volví para buscarlo en el estante. "¡No revuelvas!", gritó. "Nos apañaremos sin él. Ahora lo recuerdo todo. Yo mismo lo escribí.

Salió en una publicación mensual o, al menos, eso dijo mi agente. Un personaje de la literatura, que lo vio, pensaba que era bueno para la revista que él editaba.

Mi padre fue un duende, señor, y mi madre era un hada. A ella se le ocurrió que los niños seríamos más felices si a discrepar nos enseñaban.

Esta idea pronto se convirtió en manía y, una vez puesta en práctica, ella nos educó de diferentes formas... Uno fue un duendecillo, dos fueron hadas y otra un hada mala.

La Aparición y el Kelpie fueron a la escuela y allí causaron muchos problemas. Luego venían un duende y un espíritu necrófago, y después dos gnomos (que rompieron la norma), un duende y un doble...

"('Si esa caja del estante es de rape', añadió con un bostezo, 'tomaré un poco')... Luego vino un elfo, después un fantasma (que soy yo) y, por último, un gnomo irlandés.

Un día algunos espectros por casualidad llamaron, vestidos con el blanco habitual. Me quedé allí y los observé en el vestíbulo. Y no pude distinguirlos para nada, porque ofrecían una visión tan extraña...

Me preguntaba qué demonios eran los que parecían sólo una cabeza y un saco. Pero mi madre me dijo que no mirara y entonces ella me agarró del pelo y me dio un empujón en la espalda.
Desde entonces siempre he deseado haber nacido espectro. Pero ¿por qué motivo?" (dio un suspiro). "
Ellos son la nobleza de los fantasmas, y nos miran con desprecio."
"Mi vida de fantasma pronto empezó. Cuando apenas tenía seis años. salí con otro mayor... y al principio todo me pareció divertido y aprendí muchos trucos.

He visitado mazmorras, castillos., torres... Allí donde me enviaban, a menudo me sentaba y aullaba durante horas, calado hasta los huesos por torrenciales chaparrones, que caían sobre las almenas.

Ahora está bastante pasado de moda gemir cuando empiezas a hablar. Esto es lo más moderno en cuestión de tono..." Y en ese momento {se me erizó todo el cuerpo) dio un horrible chillido.
"Quizá". añadió, "para sus oídos esto parezca fácil. ¡Inténtelo querido! Aprender me costó algo más de un año de constante práctica.

Y cuando has aprendido a chillar. amigo, y aprendes el doble sollozo, te encuentras mas o menos donde empezaste: ¡Sólo intenta farfullar! ¡Eso es como un trabajo!

Yo he probado y sólo puedo decir que estoy seguro de que tú no podrías hacerlo, incluso aunque practicases noche y día, a no ser que tengas dones para ello e ingenio natural.

Shakespeare, creo, fue el que habló de fantasmas, en los tiempos antiguos, los cuales 'farfullaban en las calles de Roma', vestidos, si lo recuerdas, con sábanas... Debían pasar frío.
Yo a menudo he gastado diez libras en tejido para vestirme como un doble. Pero, aunque eso da importancia, nunca ha causado tanto efecto como para que merezca la pena el esfuerzo.

Largas facturas pronto apagaron el ansia que yo tenía por ser gracioso. Instalarse es siempre lo peor. El montón de cosas que uno quiere al principio, ¡debe hacerse con dinero!

Por ejemplo, una torre encantada, con calaveras, huesos y sábanas, luces azules para quemar (digamos) dos cada hora, lentes para condensar de fuerza superior y un juego de cadenas completo.

Todo esto junto con las cosas que uno debe alquilar..., el ajuste de la toga..., la comprobación de los fuegos de colores... ¡Hasta el mismo atuendo de cada uno agotaría la paciencia del mismísimo Job!

Y encima el tan fastidioso Comité de Casas Encantadas. ¡A menudo les he visto deshacerse en cumplidos con un fantasma, porque era francés, o ruso o incluso de la ciudad de Londres!
Algunos dialectos encuentran oposición... porque uno tiene acento irlandés, y en ese caso, por todo lo que debes hacer, te ofrecen una libra a la semana y ¡uno se encuentra entre la espada y la pared!"

CANTO V
LA DISCUSIÓN

"¿Y no consultan a las 'víctimas'?", dije. "Deberían, por derecho, darles una oportunidad... porque ya sabes, los gustos de la gente son tan diferentes, especialmente en cuestión de espíritus."

El fantasma sacudió la cabeza y sonrió. ¿Consultarles? ¡En absoluto! Sería para volverse loco, simplemente satisfacer a un niño. ¡No se acabaría nunca!"

"Desde luego, no podéis dejar a los niños libres", dije, "para elegir lo que quieran. Pero. en el caso de hombres como yo, creo que debería permitirse al 'anfitrión' dar su punto de vista."

Dijo: "No sería provechoso... La gente tiene tanta fantasía Nosotros sólo hacernos visitas de un día Y, si nos quedamos o nos vamos, depende de las circunstancias.

Y, aunque no consultemos al 'anfitrión' antes de que rolo esté dispuesto, si uno abandona su puesto a menudo, o si no es un fantasma educado, usted puede cambiarlo.

Pero si el anfitrión es un hombre como usted... quiero decir sensato, y si la casa no es demasiado nueva..." "Pero ¿qué tiene eso ", dije yo, "que ver con la comodidad de un fantasma?"
"Una casa nueva no sirve, ya sabe... Cuesta mucho trabajo prepararla. Pero después de veinte años más o menos, los zócalos se empiezan a caer, así que veinte es el máximo."

"Preparar" no es una palabra que yo recuerde haber oído. "Quizá", dije, "¿tenga la bondad de decirme qué significa exactamente esa palabra?"

"Significa que hay que aflojar todas las puertas", contestó el fantasma y se rió. "Implica taladrar montones de agujeros en todos los zócalos y suelos, para ahuecar todo de arriba a abajo.

A veces te encuentras con que uno o dos son suficientes para que el viento sople por toda la casa... Pero aquí hay mucho que hacer." Boquiabierto, murmuré: "¡Sin duda!"

"Como he llegado un poco tarde, supongo", añadí tratando (sin éxito) de sonreír, "que tu has estado ocupado todo este tiempo, preparando y arreglando."

"No", dijo. "Quizá debería haberme quedado otro poco..., pero ningún fantasma que se precie se habría atrevido a empezar sin antes una introducción.

Lo correcto, como usted llegaba tarde, habría sido marcharme Pero con los caminos en ese estado, obtuve el permiso del Caballero Alcalde para esperar media hora o un poco más."
"¿Quién es el Caballero Alcalde?". exclamé. En lugar de responder a mi pregunta, dijo: "Bueno, si no sabe usted eso , o bien nunca se va a la cama o tiene usted una magnifica digestión.

Él va de un sitio a otro y se sienta sobre la gente que cena mucho. Su obligación es pellizcarles y empujarles y estrujarles hasta que casi se ahogan." (Yo dije: "¡Les está bien empleado!")

"La gente que cena cosas como... murmuró, "huevos con panceta, langosta.... pato..., queso tostado.. si no reciben un terrible apretón. ¡Es que yo estoy totalmente equivocado!'
Es enormemente gordo y eso viene muy bien a su trabajo. De hecho, debéis saber que solíamos llamarle, hace años, ¡El Alcalde y la Corporación! '

El día en que le eligieron alcalde yo sabía que todos los espíritus querían votar por mí, pero no se atrevían... Él estaba tan frenético y desesperado como furioso y nervioso.

Cuando todo terminó, por capricho, corrió a decírselo al rey, y siendo todo lo contrario a delgado, una carrera de dos millas no era para él algo fácil de llevar a cabo.

Así que, para recompensarle por su carrera (como hacía un abrasante calor y él pesaba más de veinte piedras), el rey procedió, medio en broma, a nombrarle caballero en el acto."

"Se tomó mucha libertad!" (salté yo como un cohete). "Sólo lo hizo por amor a los juegos de palabras: '¡El hombre', dice Johnson, 'que hace juegos de palabras, roba los bolsillos!"'

"El rey", dijo él, "no es un hombre cualquiera." Yo discutí durante un rato e hice lo posible para demostrar esto... El fantasma simplemente escuchaba con una sonrisa desdeñosa.

Por fin, cuando el aliento y la paciencia se habían agotado y yo había recurrido al cigarro... "Su propósito", dijo, "es excelente, pero... cuando lo llama razonamiento... desde luego ¿no está bromeando?"

Picado por su mirada fría y sinuosa, me levanté finalmente para decir: "Por lo menos yo desafío a los más escépticos a que nieguen que la unión hace la fuerza!"

"Eso es realmente cierto", dijo él, "pero espere...", yo escuchaba dócilmente... " La unión hace la fuerza, eso es cierto; de hecho, está tan claro como el agua. Pero las cebollas provocan debilidad."
CANTO VI
DESCONCIERTO

Como uno que trata de subir una montaña y nunca antes ha escalado, advierte en breve plazo que esto es cada vez menos sublime, y decide que es un aburrimiento.

Y, sin embargo, habiendo ya empezado a escalar, no se atreve a dejar el desafío, sino que, mientras escala, tiene la mirada puesta en una pequeña cabaña cerca del cielo donde espera descansar.

Al que escala hasta que se le agotan los nervios y las fuerzas, soplando y jadeando, conforme va ascendiendo su lenguaje se le hace más violento y más escasa su respiración.

El que escalando por fin alcanza la cima, corona el camino ascendente y entrando, con paso vacilante, recibe un cachete en la cara que le hace caer hacia atrás.

Y siente, como en sueños, cómo resbala suavemente hacia abajo de nuevo, un peso muerto, de cuesta en cuesta, hasta que, con un ligero movimiento de cabeza, cae sobre el llano...

Del mismo modo yo, que había decidido convencer a un fantasma y discutir con él, me había parecido bastante diferente a cualquier discusión humana; a pesar de eso, no iba a ceder en mi empeño.

Sin embargo, teniendo todavía en mi mente el fin que esperaba alcanzar, procuré demostrar que el asunto era cierto haciendo un axioma con mis conocimientos.

Al empezar todas las frases con "por consiguiente" o "porque", yo ciegamente di vueltas, por cien caminos diferentes, dentro de un laberinto silogístico, sin ser consciente de dónde me encontraba.

Dijo él: "¡Esto es sólo palabrería! ¡No fanfarronee más! ¡Ahora sea bueno y descanse! ¡Nunca he visto un tipo tan ridículo!

Es usted como un hombre al que yo solía ver. Un día se enfadó en una discusión y el mismo acaloramiento quemó las zapatillas que llevaba en los pies!" Yo dije: "¡Qué curioso!"

"Bueno, es curioso, estoy de acuerdo, y quizá parezca una mentirijilla. Pero prometo que es tan cierto como posible..., tan cierto como que usted se llama Tibbs", dijo él. "Yo no me llamo Tibbs", contesté.

"¡No se llama Tibbs!", exclamó... Su voz se hizo una pizca menos cordial... "Bueno, no", dije yo, "mi nombre de pila es Tibbets..." "¿Tibbets?" "Sí, el mismo." "¡Entonces, tú no eres el tipo !"
Al decir esto dio un tremendo golpe a la mesa que hizo añicos la mitad de los vasos "¿Por qué no me has dicho eso tres cuartos de hora antes, príncipe de los asnos?

Andar cuatro millas entre el barro y la lluvia, pasar la noche entre humos y ver que todo ha sido en vano... y que tengo que hacerlo otra vez. ¡Es tan exasperante,"
"¡Cállate!", gritó, cuando yo empecé a darle alguna excusa. "¿Cómo se puede tener paciencia con un tipo que no tiene mayor juicio que un tonto imbécil?"

"¡Dejarme aquí esperando, en lugar de decirme inmediatamente que ésta no era la casa!". dijo. "Bueno, ya está... ¡Vete a la cama! ¡No me mires así, burro,"

"¡Qué fácil es echarme a mi la culpa de ese modo! ¿Por qué no preguntaste mi nombre en el momento de llegar?", contesté yo enfadado.

"Desde luego te preocupa un poco haber llegado tan lejos... Pero, ¿quién soy yo para que me eches la culpa de esto?" "¡Bueno. bueno!", dijo él. "Debo admitir que no ha sido tan malo.
Realmente me has dado el mejor vino y la mejor comida... Perdona mi violencia", dijo. "Pero accidentes como éste, ya sabes, enfadan a uno un poquito.

Después de todo ha sido culpa mía, creo... ¡Dame la mano, viejo nabo!" El nombre que me dio sonó mal en mi mente, pero como, sin duda, él lo decía cariñosamente, lo dejé pasar.

"¡Buenas noches, viejo nabo, buenas noches! Cuando yo me haya ido, quizá te enviarán otro espíritu, de rango inferior, que te causará un miedo constante y estropeará tus sueños más profundos.

Dile que no soportas ni la más leve broma. Luego, si él mira de reojo y se ríe, sé habilidoso con un palo (recuerda que debe ser bastante duro y grueso) y ¡golpéale los nudillos!
Después descuidadamente di: '¡viejo mapache!'
Quizá no te das cuenta de que, si no te comportas, pronto tendrás que cambiar el tono de tu risa... Y, por eso, ¡ten cuidado!

Ésa es la mejor manera de hacer que un espíritu deje esos tejemanejes... Pero, ¡pobre de mí! ¡Se está haciendo de día! ¡Buenas noches, viejo nabo, buenas noches!" Un saludo y se marchó.

CANTO VII
TRISTE RECUERDO

"¿Qué pasa?", medité. "¿Me he dormido? ¿O es que he estado bebiendo?" Pero pronto un sentimiento agradable me invadió, me senté y me puse a llorar durante una hora o así, en un abrir y cerrar de ojos.

"¡Bones no tenía que darse tanta prisa!", dije sollozando. "De hecho, dudo que le mereciera la pena marcharse... Y me gustaría saber ¿quién es Tibbs para merecerse tanto trabajo?
Si Tibbs es como yo es posible ", dije, "que no le guste mucho que pasen por su casa a las tres y media de la madrugada cuando él ya está en la cama.

Y si Bones le atormenta de algún modo..., chillando y con cosas así, como estuvo haciendo aquí hasta ahora... Preveo que va a haber una disputa, y ¡Tibbs será quien lleve razón!"

Además, como mis lágrimas nunca me devolverán al amigable fantasma, me parece lo mas adecuado servirme otro vaso y entonar el siguiente corolario.

"Te has ido, querido fantasma. ¡Mi mejor pariente ¡Di adiós a mi pato asado; adiós, adiós, a mí té con tostadas, a mí pipa y mis cigarros!

Las quejas en la vida son tristes y grises, las alegrías insípidas, cuando tú , mi amigo, estas lejos... ¡Buen chico, o mejor, digamos, viejo Paralelepípedo!"

En lugar de cantar la tercera estrofa, me paré... bastante abruptamente. Pero, tras una letra tan espléndida, sentí que sería absurdo tratar de seguir.

Así, con un bostezo me fui en busca de la grata suavidad, y dormí, y soñé hasta que el día rompió, ¡con duendes, con apariciones y con hadas y con gnomos y fantasmas!

Durante años no he sido visitado por ninguna clase de espíritu. Pero, todavía, resuenan en mi mente esas palabras de despedida, dichas amablemente: "¡viejo nabo, buenas noches!"