viernes, 21 de septiembre de 2007

Fujimori extraditado


Como bien algunos de ustedes habrán leído, en este blog no se apoyan ideologías políticas, religiosas, económicas, etc. Pero esto no es política; la extradición del ex presidente Alberto Fujimori es un asunto de relevancia que alcanza los derechos humanos y una serie de hechos de corrupción supina.

Finalmente y tras una larga y tediosa espera, la Corte Suprema de Chile aprobó el pedido de extradición de Fujimori. Esta decisión se dio aprobando siete de los trece casos que se le imputaban. Entre ellos tenemos dos delitos de lesa humanidad (casos Barrios Altos y Cantuta y crímenes del SIN) y otros cinco que abordan los temas de corrupción como los congresistas tránsfugas, la CTS de 15 millones de dólares para Vladimiro Montesinos, la manipulación de líneas editoriales e interceptación telefónica, entre otros.

Más allá de eufemismos, debemos decir que Fujimori ha sido extraditado por asesino y ladrón. No hay otros sustantivos o adjetivos que describan mejor a un criminal y capo de la mafia como él. Al nivel de Ferdinand Marcos o Suharto, conspiró a lo largo de diez años para hundir al país económicamente, matar, violar, mentir y burlarse de todos los habitantes en su intento de escapara de la ley.

Finalmente la justicia mapochina aprobó el fallo, que lo traería de vuelta a nuestro país, en un gesto reivindicatorio que muchos veían con malos ojos y con muchos intereses y presiones de por medio (o de parte de Japón, para ser más claros). Sin embargo, este hecho ha marcado un hito en lo que a relaciones internacionales y cumplimiento de la justicia se refiere, actitud que no ha tardado en ser elogiada por la asociación internacional Human Rights Watch o Naciones Unidas.

Esta última organización estimó en un reciente informe, que el criminal Fujimori habría robado unos 600 millones de dólares de las arcas del estado peruano. Esto no hace más que reafirmar las dimensiones de su mafia organizada y la desfachatez con la que él y sus pillos tomaron por juguete a la nación.

Ahora solo queda esperar en su llegada al país, los pormenores de su carcelería y el proceso judicial que servirá para juzgarlo. Creo que todos (o por lo menos todos aquellos con capacidad cerebral o sin intenciones corruptas) esperamos rapidez y severidad en la sentencia. Queremos confiar en la capacidad y transparencia de nuestros magistrados para que lleven a cabo un proceso eficiente y que todo el peso de la ley recaiga sobre uno de los individuos más funestos en la historia nacional. Un buen paso se ha dado, ojalá sigamos por el buen camino.

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